martes, febrero 19, 2008

Llanto. Exquisito asunto que subyace en la engañosa apariencia del derrumbe.

Ejalé! Ése sí que es título!

Sí, es un tanto ostentoso. Pero, en realidad, es el título de una serie de cosas tristes que estoy tratando de compilar. De repente me da por escribir cosas tristes. Como este poema. Aquí va.


Amargo, capítulo 1

"Amargo" es el nombre del río que crece en un día de hondo pesar;
torrente de sueños profundos, violentos, sin rumbo, con fin en el mar.
El mar del olvido perenne, que envuelve miseria, escoria y pavor;
La gruta de olvido engañoso; abismo de males que infunden dolor.

Rabia, impotencia, delirio... ¿lo ves? ¡no se han ido! !te envuelven aún!
!Circo del falso consuelo!, !La Burla se mofa en tu rostro ya azul!
Cansa; te duele, te gasta, te ahoga, te aplasta, te deja morir,
¡Gira y te deja sin aire, te azota en el suelo y te impide salir!

Despiertas; te ves embarrado, dejado a un lado; un simple papel.
Jadeas, te entregas completo al triste martirio del atardecer.
La noche te encuentra vacío; las huellas del frío generan ardor;
tus dedos, que apretan sangrando tu exánime aliento, destilan dolor.

Silente, observas la mano que ves a tu lado, y que dejas huir,
que espera, te invita y te anhela; mas buscas a otro, le dejas partir.
Su lumbre te causa molestia; no tienes ya fuerzas, ni ganas de ser,
la tiras de golpe a tierra, borracho de llanto, empapado de ayer.

Avanzas, hilando palabras e imágenes blancas, de playa y de mar,
mezclando tu sangre latente con algas podridas, con agua y con sal.
Cojeas, caminas, tropiezas... ha sido difícil el día pasar.
y gritas de ira y desgano: !Malditas cadenas que debo arrastrar!


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