martes, mayo 15, 2007

Y llegó Benjita!


Quizás alguien me echó de menos. Ya he contado que soy casado, pero lo que no había contado es que estábamos esperando la llegada de nuestro primer hijo.

Fue en período extraño, vertiginoso, especial, no exento de dolor, distancia, a ratos temor, pero es como si me hubieran inyectado madurez a la vena. No puedo dejar de recordar la imagen de mi esposa esperándome en casa, cuando estaba con su pre-natal, y mis deseos incontrolables de tener la casa arreglada, para cuando llegara el Benjita.

Resulta que "Benjamín" fue el nombre que Dios quiso darle. Para una persona que no es creyente debe resultar muy extraño que uno pido a Dios un nombre para su hijo, y mucho más el "saber" cuál es la respuesta de Dios. Yo no lo encuentro nada de raro. Lo que sí me parece raro es que hayan personas que digan que porque nació entre tal o cual fecha, un signo del zodíaco va a determinar su personalidad, su carácter... Y así a los cristianos nos dicen "fanáticos"...

Les conté que soy evangélico, no es cierto?

Bueno, el punto es que, finalmente, nació Benjita. A las 19:08 del sábado 12 de mayo de 2007. De hecho, este artículo lo estoy escribiendo desde la clínica. Lo tengo a mi lado, en su cuna. Duerme como si le pagaran por ello. Hoy lo tuve en mi pecho, largos minutos, y pensaba en cómo sería su vida, su familia, si me querría, si pelearíamos, si nos reiríamos, si me necesitaría... en fin, tantas cosas; si sería como cuando yo jugaba con mi papi... no quiero que sea distante, quiero que fluya entre nosotros eso que la Biblia señala como el "afecto natural", en este caso, el que existe entre padre e hijo; quiero que seamos un equipo, que tenga abuelitos, que sea humilde, sencillo; no me interesa que sea profesional, pero si que sea cristiano, que sea sanito, alegre de alma y espíritu, cariñoso, afectuoso, agradecido... Y me dí cuenta de que todo eso lo aprenderá si lo aprende de mí, con mi ejemplo...

Sólo entonces medí la responsabilidad. Amo al Benjita como sólo un padre puede saber; hoy entendí que sólo un padre, un real padre, puede saber lo que se puede llegar a amar a un hijo. Además, hay que aprender no solo a ser padre, sino a compatibilizar el hecho de que uno sigue siendo hijo, y que mi hijo, a su vez, aprenderá a ser hijo por mi propio ejemplo, de cómo me comporto yo con mis propios padres.

Lo único que le pido a mi Dios, el que hizo las estrellas, las nubes, los halcones, las hormigas, el que puso el orden en el Universo, que me ayude, y que me de el precioso don de la sabiduría... hay tanto por hacer, pensar, crear, recortar, podar, sembrar, esperar... Amado Dios, ayúdame a ser un padre adecuado para él, y un jefe de hogar amado por su familia, por toda su familia.

Buenas noches, mis estimados contertulios. Que Dios les bendiga.

sábado, abril 28, 2007

Cómo me gusta(ba) escribir...!!!




Qué experiencia la de hoy. Me acabo de cambiar de departamento. Como quizás sabrán, soy casado, y el primer departamento que tuvimos con mi mujer era uno de dos dormitorios, con una bodega en el primer piso. Era, además, la primera vez que salía de casa de mis padres, de mi madre, para ser más preciso. Allí el espacio no era mucho, y mi excesiva obsesión por la lectura hizo que se redujera aún más. Así que, en ese entonces, empaqué mis libros, las cosillas que había escrito, mis apuntes de universidad (nunca estará de más guardarlos, pues servirán para el futuro, me dije), y las puse en el entretecho, donde acumularon polvo, arañas, la caminata secreta de algún ratón subversivo, qué se yo. La cosa es que estuvieron por años guardados allí. Hasta que "el lindo" se casó. No puedo abusar más de mi madre, y mucho menos quitarle su tan merecido espacio, me dije, por lo tanto, decidí llevarme mis cajitas con libros a mi flamante primer dormitorio arrendado.

Tenía la secreta esperanza de poder sacarlos. Los echaba de menos, necesitaba su olor a papel humedecido, los recuerdos, tantos recuerdos, el olor a mi papi, a palto, a patio, a calor, a temblores, a una entierrada de antología, a un baño calientito, a pelota, a todas las cosas que hacía cuando los leía.

Pero bueno, la falta de recursos (por ende, de muebles) propia de un matrimonio adolescente (adolescente, de adolescer, o sea, que no teníamos muchas cosas), hizo que mis libritos hicieran un largo viaje en sus mismas cajas, desde el entretecho de la casa de mi madre a la bodega de mi recién casado departamento. La pena fue profunda. Me resigné a mantener las cajitas ordenadas, medianamente limpias, y a abrirlas un poquito, a veces, extrañarlos, saludarlos, y volver a cerrarlas.

El caso es que nos acabamos de cambiar de departamento, con un dormitorio más, pero adivinen! No tiene bodega! Por lo tanto, tengo la excusa perfecta para sacar los libros! Qué bien!. Un poco más de recursos económicos (algo se había podido ahorrar) permitió que pudiera acceder a una repisa. No muy ancha, por cierto, pero sí el inicio de mi sueño: un librero (tener una biblioteca, es como pensar en el cielo: sé que es alcanzable, pero ni siquiera me la puedo imaginar).

Así que dejé durmiendo a mi esposa, y procedí a abri la primera caja. Qué tremendo! Ahí estaban mis libritos, mis apuntes, felices de verme, quizás tanto o más que yo. Apuntes de cálculo, al lado de canciones infantiles, de mis primeros libros, de las Selecciones del Reader's Digest (esas que daba gusto leer, menos esotéricas y menos pseudo-científicas que las de hoy, esas que trascienden a los años). Y mi discurso de fin de año, cuando salí de la escuela primaria (el octavo básico). Pucha que escribía lindo! Ojalá siguiera escribiendo así. Quizás, hasta tendría un blog famoso.

viernes, abril 20, 2007

A veces me da por la poesía...

Resulta que mi memoria de título fue bien parafernálica. Era un plan de negocios, de calidad normal, pero más largo que pensamiento de culebra (en Chile es otro el dicho que refleja la "longitud" de algo, pero esta frase me parece más bonita).

Al pasar el tiempo, parece que lo más valioso de mi memoria era la sección de agradecimientos. Era bonita. Por lo menos, a mí me gustaba harto. Y le puse este poema:

Futuro.

“Sentado en la ventana de mis ojos,
oí un tren pasar, y era mi vida;
reí al ver las cosas que han pasado,
lloré al recordar que ya se iban.

Pero hoy, en la estación del ‘no-regreso’,
sólo veo una gran luz que me ilumina;
la luz que día a día me ha alumbrado,
hoy me dice que un gran día se avecina”.

Oye, si es bonito el poema.

En todo caso, me gustó más hacer el poema que el resto del libro.

¿Por qué en Chile es tan difícil vivir de la poesía?

jueves, abril 19, 2007

La creatividad: la perspectiva de un cristiano

Tengo la impresión de que en Chile el concepto "cristiandad" y "creatividad", por lo menos en el mundo evangélico (les conté que soy evangélico, no es cierto?) andan medio divorciados.

Yo creo que a toda persona que abrigue la fe cristiana, no le caben dudas de la existencia de un Dios Creador. Aquel Dios que, por su palabra, crea la luz, las imágenes, las formas, los movimientos, los cuerpos celestes, los distintos seres animados y elementos inanimados, y define cómo estos elementos se desarrollarán, comunicarán e influenciarán en el transcurso de los siglos. Luego, como obra y fruto de sus propias manos, aparece en escena el hombre, hecho a la semejanza de Dios.

Creo que es bueno detenerse en esta última imagen. ¿Qué significa ser hecho a la "semejanza" de Dios?

La lectura de esta frase puede mostrar distintas realidades; entre ellas, la capacidad de crear. Evidentemente, nunca el hombre podrá igualar la capacidad creativa de Dios. Sin embargo, por ser hechos a su imagen y semejanza, ciertamente podemos concluir que Dios ha dotado al hombre de la capacidad de crear.

Por otro lado, la lectura del libro de Génesis muestra cómo Dios dotó de habilidades, por decirlo así, "especiales" a ciertos hombres para desempeñarse en determinadas labores. Tenemos el ejemplo de Jubal, que aparece como el "padre de los que tocan arpa y flauta".

En este contexto, para todo hombre que se considere "creyente", la búsqueda de las cualidades que pueden estar "escondidas" en su interior debería formar parte de su cotidianeidad, como integrante y esencia de su forma de vivir. Más aún, una vez encontradas y trabajadas, la acción creativa no tendría más límites sino aquellos que los mismos preceptos de la palabra de Dios pueden establecer. El libro del Eclesiastés expresa esta idea de la siguiente forma: "Todo lo que desees hacer, hazlo según tus fuerzas, pero sabe, que por sobre todas ellas, te juzgará Dios".

Es así como un Evangelio que es comprendido en su más amplio sentido y significado, nunca impondrá límites a la creatividad. Muy por el contrario, generará en el hombre un efecto liberador, que le impulsará a la acción, a alcanzar horizontes seguramente insospechados, con la seguridad de que al justo "todas las cosas le ayudan a bien", y amparado, por fe, en Aquel que es el "Padre de las luces", el dueño de la sabiduría y el conocimiento.

Les conté que soy evangélico, no es cierto?