Esta mañana asistí a un seminario, del cual recién estoy tratando de internalizar algunos conceptos...
Sin embargo, hay una frase que me quedó dando vueltas y, de alguna manera, me hizo en varios momentos divagar por calles de tierra, balancines, sueños de niño... por cierto, por mi propia historia.
La frase: "En la sociedad de la información, el conocimiento es un commodity".
Resulta que, de niño, yo viví, crecí, estudié algunos años e incluso, más tarde, pude trabajar en un barrio de recursos bastante modestos (hoy lo veo así, cuando era niño no me daba cuenta). Para quien viva en Santiago de Chile, estoy seguro que le sonará la población José María Caro (y no lo recordará, seguramente, por ser un lugar de una rica vida cultural o taciturna bohemia...) Pero yo veía que las poblaciones de mi alrededor tenían aún menos recursos, por lo cual, en mi concepción de mundo, yo era una persona afortunada, con el deber de ayudar al resto.
Mi abuela aún vive ahí, por lo tanto, permanezco en contacto con el barrio, con algunos de los amigos que aún no se han cambiado de casa, con el aire, el paisaje, el caballero del boliche que guarda el pan hasta que uno llega a casa... en fin, con la gente. Y puedo afirmar con mucho dolor que allí el conocimiento no es un commodity.
!Para nada!
Si convenimos que el conocimiento es el resultado del procesamiento inteligente de las informaciones con que nos bombardea el mundo, resulta que la gente, el "pueblo" de antaño tiene, efectivamente, mayor acceso a la información... pero (y quizás a causa del actual sistema educativo) no entran a los espacios del pensamiento, de la discusión con altura, de la disquisición intelectual, de la comparación y el contraste respetuoso de las ideas.
Mi tesis es que ellos no entran a la discusión porque "no saben que pueden", y porque la educación que se recibe tiene más recursos, pero no está enfocada en "formar", sino en "facilitar"; dicho de otra manera, "permitir que la persona se forme". No se está entregando la visión de un mundo que sea posible moldear, mucho menos de transformar. Por lo tanto, esa mirada queda en las manos de adultos que, aunque hoy quieran, quizás tampoco pueden ver mucho más allá, al horizonte infinito.
No digo dar una mirada irreal de la vida. Sólo mostrar que los chicos "sí pueden", sin violencia, sin odio. Con trabajo, disciplina, argumentos, racionalidad.
Tampoco se les entregan las herramientas realmente necesarias, como el roce, la capacidad de argumentar, de debatir, menos hablar de integrarse a una red de contactos... sólo les muestran de lejos quimeras llamadas "descubrimientos" o "emprendimientos", pero no los hacen vivir la experiencia del "lograr", del "levantarse después del fracaso", etc.
Pienso, sí, que se está logrando un nivel "higiénico" en términos de acceso a infraestructura y desarrollo tecnológico (lo cual también puede ser discutible)... pero se olvida que la humanidad no se compone ni de gimnasios, ni laboratorios ni computadores, sino de "humanos".
Por otro lado... ¡qué malos lectores somos! Por otro lado, ¡cuán poco interesantes son las cosas que están disponibles para leer, las que están al alcance del "pueblo"!
Por tanto, o actuamos rápido como sociedad, o la brecha ya no va a ser sólo digital, sino que permeará a todos los ámbitos de la vida.
jueves, noviembre 20, 2008
lunes, noviembre 17, 2008
David Wilkerson, el "predicador flaco"
Bueno, quisiera compartir un video, con un mensaje de David Wilkerson, llamado "el predicador flaco" por los pandilleros de Nueva York, en la década del 60.
Este video se encuentra en el sitio "http://www.entrecristianos.com", específicamente la URL es: http://www.entrecristianos.com/20081116679/David-Wilkerson-advierte-que-vienen-tiempos-dificiles
Me impacta tanto este mensaje, que pego el texto completo de la noticia:
____________________________________________
En el marco de la Conferencia Pentecostal Europea de 2008 David Wilkerson envió un mensaje de exhortación en el cual advierte que vienen tiempos difíciles.
Miles de cristianos para celebrar un la Conferencia Pentecostal Europea de 2008 (PEC08). El evento se celebró en la cubierta de Leganés los días 24 y 25 de octubre bajo el lema "Un nuevo derramamiento para una nueva Europa".
Cada día se abrían las sesiones con una fervorosa oración y las ponencias estuvieron a cargo de conocidos líderes pentecostales y carismáticos. Carlos Anacondia, Marcos Vidal, Marco Barrientos, entre otros pusieron un énfasis en el crecimiento espiritual sustentado por la Palabra.
Sin embargo un destacado evangelista, fue invitado y no pudo asistir debido a problemas familiares. Se trata de David Wilkerson, un hermano que es conocido en el entorno cristiano por sus libros entre los que se destacan "La Cruz y el Puñal" y "La Visión". Este último libro ha sido un libro impactante. Editado en el año 1973 y en el que se relata la visión o profecía que David Wilkerson recibió, al releerla en la actualidad el lector se dará cuenta de su autenticidad y cumplimiento.
David Wilkerson, al ver que no podía asistir a la Conferencia Europea, sintió del Señor grabar un video con un mensaje actual de cara a la crisis mundial que todos (cristianos o no) estamos viviendo. Hemos obtenido este video y creemos que es un mensaje que debe ser escuchado. Su duración es algo superior al promedio de los videos que se publican en internet, por lo que te invitamos a que lo veas detenidamente y en un momento en el que no seas interrumpido y que saques tus propias conclusiones.
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Para la reflexión...
Este video se encuentra en el sitio "http://www.entrecristianos.com", específicamente la URL es: http://www.entrecristianos.com/20081116679/David-Wilkerson-advierte-que-vienen-tiempos-dificiles
Me impacta tanto este mensaje, que pego el texto completo de la noticia:
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En el marco de la Conferencia Pentecostal Europea de 2008 David Wilkerson envió un mensaje de exhortación en el cual advierte que vienen tiempos difíciles.
Miles de cristianos para celebrar un la Conferencia Pentecostal Europea de 2008 (PEC08). El evento se celebró en la cubierta de Leganés los días 24 y 25 de octubre bajo el lema "Un nuevo derramamiento para una nueva Europa".
Cada día se abrían las sesiones con una fervorosa oración y las ponencias estuvieron a cargo de conocidos líderes pentecostales y carismáticos. Carlos Anacondia, Marcos Vidal, Marco Barrientos, entre otros pusieron un énfasis en el crecimiento espiritual sustentado por la Palabra.
Sin embargo un destacado evangelista, fue invitado y no pudo asistir debido a problemas familiares. Se trata de David Wilkerson, un hermano que es conocido en el entorno cristiano por sus libros entre los que se destacan "La Cruz y el Puñal" y "La Visión". Este último libro ha sido un libro impactante. Editado en el año 1973 y en el que se relata la visión o profecía que David Wilkerson recibió, al releerla en la actualidad el lector se dará cuenta de su autenticidad y cumplimiento.
David Wilkerson, al ver que no podía asistir a la Conferencia Europea, sintió del Señor grabar un video con un mensaje actual de cara a la crisis mundial que todos (cristianos o no) estamos viviendo. Hemos obtenido este video y creemos que es un mensaje que debe ser escuchado. Su duración es algo superior al promedio de los videos que se publican en internet, por lo que te invitamos a que lo veas detenidamente y en un momento en el que no seas interrumpido y que saques tus propias conclusiones.
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Para la reflexión...
miércoles, noviembre 05, 2008
Acerca del dilema del gusanillo y las manzanas podridas

Resulta que estoy haciendo un Diplomado. La verdad es que me ha sido difícil volver a clases. Por lo tanto, se me ocurrió, para congraciarme con mi profesor, llevarle la infaltable, rica y saludable manzanita, elemento esencial en las acciones que todo buen niño realiza para agradecer la entrega irrestricta de un profesor hacia sus alumnos (y, de paso, asegurar un promisorio futuro de notas elevadas y anotaciones positivas).
En consecuencia, y en un gesto hacia mi ya casi olvidada niñez, aparté una manzanita para mi profesor. A todas luces, deseable. Su brillantez no hacía más que translucir un dulce y delicioso sabor.
Evidentemente, me refiero a la manzanita.
Sin embargo, mi amable profesor no se dignó a ir a clases el día que le llevé su manzana. Como consecuencia, la noble fruta volvió a su frutero, en el centro del comedor.
El caso es que, producto de la acción de cierto gusanillo terrorista infiltrado, dicha manzanita se pudrió. Y ya no tuve otra manzana para llevar, porque al dejarla junto a las otras, éstas también se pudrieron.
"¡Vaya acción terrorista!" - pensé - "¡El crimen organizado es más fuerte de lo que creía!"
Sin embargo, y después de efectuar mis más sentidas demostraciones de dolor antes esta lamentable pérdida, pude hilar varias cavilaciones.
Lo primero que se me vino a la mente es que, al detectar la presencia de una manzana podrida en un frutero, lo óptimo es que sea sacada de inmediato, independientemente de si tiene algunas partes rescatables. También me dí cuenta de mi irresponsabilidad al no observar, con cierta periodicidad, la evolución del estado de las frutas en mi frutero, ni poner controles para impedir la acción de gusanos terroristas infiltrados.
No obstante, y en un brusco giro motivado (quizás) por un exacerbado sentido del respeto a los demás, la siguiente reflexión tuvo que ver con el derecho a la vida del gusano terrorista infiltrado. Quizás, tratar a un gusanillo con el mote de "terrorista infiltrado" no era lo más justo para un ser vivo que, seguramente, no pidió estar allí; quizás fue arrastrado por otros seres más inteligentes, o bien más necios que él; quizás nunca tuvo las oportunidades que otros gusanillos sí tuvieron...
En fin. Decidí, por tanto, dejar de usar la expresión de "terrorista infiltrado" para referirme al ser vivo que provocó la pérdida de mis manzanitas. En adelante lo denominaré, únicamente, como "gusanillo".
Luego, pude concluir que el problema del gusanillo no es, en sí, haber participado en la putrefacción de mis manzanitas, sino que, en el libre ejercicio de su derecho a la vida, no respetó mi propia libertad de alimentarme con manzanitas que para tal efecto había yo adquirido. Fue entonces que me dí cuenta de que el problema de la putrefacción de mis manzanas por la acción de un gusanillo no es tanto biológico, sino profundamente ético.
En este contexto, un paso más adelante en la reflexión dice relación con mi propio derecho de alimentarme versus el derecho de vivir del gusanillo. ¿Puedo yo, teniendo libertad de elegir otros cientos de variedades de frutos, decidir comer la manzana que sirve de hogar para un mísero gusanillo?
El resultado de todo es que estoy en el comedor, tengo hambre, el frutero está a mi lado, lo único que quiero comer es una manzana, están todas podridas y todavía no me decido a comprar otras, porque no puedo saber qué otros daños puedo hacer a los gusanillos... o al resto del universo.
En fin... buenas noches!
En consecuencia, y en un gesto hacia mi ya casi olvidada niñez, aparté una manzanita para mi profesor. A todas luces, deseable. Su brillantez no hacía más que translucir un dulce y delicioso sabor.
Evidentemente, me refiero a la manzanita.
Sin embargo, mi amable profesor no se dignó a ir a clases el día que le llevé su manzana. Como consecuencia, la noble fruta volvió a su frutero, en el centro del comedor.
El caso es que, producto de la acción de cierto gusanillo terrorista infiltrado, dicha manzanita se pudrió. Y ya no tuve otra manzana para llevar, porque al dejarla junto a las otras, éstas también se pudrieron.
"¡Vaya acción terrorista!" - pensé - "¡El crimen organizado es más fuerte de lo que creía!"
Sin embargo, y después de efectuar mis más sentidas demostraciones de dolor antes esta lamentable pérdida, pude hilar varias cavilaciones.
Lo primero que se me vino a la mente es que, al detectar la presencia de una manzana podrida en un frutero, lo óptimo es que sea sacada de inmediato, independientemente de si tiene algunas partes rescatables. También me dí cuenta de mi irresponsabilidad al no observar, con cierta periodicidad, la evolución del estado de las frutas en mi frutero, ni poner controles para impedir la acción de gusanos terroristas infiltrados.
No obstante, y en un brusco giro motivado (quizás) por un exacerbado sentido del respeto a los demás, la siguiente reflexión tuvo que ver con el derecho a la vida del gusano terrorista infiltrado. Quizás, tratar a un gusanillo con el mote de "terrorista infiltrado" no era lo más justo para un ser vivo que, seguramente, no pidió estar allí; quizás fue arrastrado por otros seres más inteligentes, o bien más necios que él; quizás nunca tuvo las oportunidades que otros gusanillos sí tuvieron...
En fin. Decidí, por tanto, dejar de usar la expresión de "terrorista infiltrado" para referirme al ser vivo que provocó la pérdida de mis manzanitas. En adelante lo denominaré, únicamente, como "gusanillo".
Luego, pude concluir que el problema del gusanillo no es, en sí, haber participado en la putrefacción de mis manzanitas, sino que, en el libre ejercicio de su derecho a la vida, no respetó mi propia libertad de alimentarme con manzanitas que para tal efecto había yo adquirido. Fue entonces que me dí cuenta de que el problema de la putrefacción de mis manzanas por la acción de un gusanillo no es tanto biológico, sino profundamente ético.
En este contexto, un paso más adelante en la reflexión dice relación con mi propio derecho de alimentarme versus el derecho de vivir del gusanillo. ¿Puedo yo, teniendo libertad de elegir otros cientos de variedades de frutos, decidir comer la manzana que sirve de hogar para un mísero gusanillo?
El resultado de todo es que estoy en el comedor, tengo hambre, el frutero está a mi lado, lo único que quiero comer es una manzana, están todas podridas y todavía no me decido a comprar otras, porque no puedo saber qué otros daños puedo hacer a los gusanillos... o al resto del universo.
En fin... buenas noches!
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